El reconocido artista José Luis Cuevas falleció el día de ayer , lo cual siento mucho, ya que yo tuve el honor de conocerlo personalmente, en mayo 2007 le organice su exposición en el Centro Deportivo Israelita. Fui a su casa a entrevistarlo, aquí les transcribo lo que en ese entonces él me dijo:

Nos comenta el maestro: “ Me inicié a edad muy temprana en el dibujo, ya que yo tenía desde pequeño la vocación” Recuerda que siendo niño, cuando llegaba su cumpleaños le preguntaban qué regalo quería y él siempre elegía materiales para dibujar.

En una ocasión reciente se le preguntó: Si no hubiera sido artista visual ¿Qué le hubiera gustado ser? A lo que contestó: “De no haber sido pintor , hubiera querido ser pintor”.

A los diez años fue acompañado por su mamá a la Escuela Nacional de Pintura y Escultura “La Esmeralda”, pero para ser admitido requería haber terminado la primaria y tener 14 años de edad, sin embargo, Don Antonio Ruiz, director en ese entonces, le permitió, al ver la insistencia que demostró, que asistiera a dibujar las figuras de yeso, aunque aconsejándole que primero tenía que terminar su primaria, así por un año asistió a la escuela de arte a dibujar estas figuras.

Desde su adolescencia encontró un estilo personal dentro del dibujo. Por influencia de escritores como Dostoyevsky, su obra siempre ha reflejado los aspectos terribles de la condición humana. Cuevas ha recibido más influencia en su dibujo de los escritores que de los pintores, de ahí que haya sido ilustrador de muchos autores a los que admira. El primer escritor al que ilustró fue Franz Kafka, en 1957.

El dibujo ha sido para él, la forma de expresarse con mayor soltura, dibuja constantemente autorretratos, de ahí que en sus estudios hay infinidad de espejos, afición que tiene la intención de registrar el paso del tiempo. Esculpe en el mismo taller de escultores con los que trabaja.

Hace pocos años expuso una retrospectiva en el Museo Reina Sofia de Madrid, el museo se encargó de la compilación de la obra y descubrió algunos dibujos de su infancia, en los que llevaba una anotación que decía: Proyecto para una escultura, lo que quería decir que su vocación de escultor nació a la par que la del dibujo, aunque empezó como escultor muchos años después.

Para ser escultor y grabador, hay que tener una gran capacidad de dibujante, sin embargo, en los últimos años, cuando inició su relación con Beatriz del Carmen, Cuevas descubrió el color, que antes le resultaba innecesario, convirtiéndose su esposa, en su asistente, trabajando siempre a su lado, recomendándole que colores utilizar.

Les une a ambos, no solo un sentimiento amoroso profundo, sino el hecho de poder trabajar juntos a cuatro manos.

Otro descubrimiento reciente es que puede dibujar también con la mano izquierda: En Quito, Ecuador, los asistentes a una exposición que presentó en esa ciudad, lo saludaban tan efusivamente que le dañaron su mano derecha, así que empleó la mano izquierda para continuar la obra que estaba realizando..

A Cuevas le llegó el reconocimiento antes de que alcanzara la mayoría de edad, o sea, antes de los 18 años, sus primeras exposiciones en el extranjero fueron en Paris y Nueva York, los dos centros neurálgicos del arte. Llegó a Washington para exponer en la OEA y esa exposición le abrió las puertas de las demás galerías.

En Paris expuso en la galería Loeb, un día recibió una llamada telefónica de su Marchand, para darle una noticia que le lleno de asombro, ya que Picasso había visitado la exposición, adquiriendo dos de sus obras y escribió en la libreta de visitantes, un saludo a Cuevas desde España, en la que decía: “Me han dicho que eres un artista muy joven, no sé si sabrás, que yo también fui precoz” Firmaba Picasso y trazó un dibujo rápido, pero aunque Cuevas pidió esa hoja, Loeb no se la dio.

En Paris la crítica fue espléndida y Michel Brian editó el primer libro sobre él, de Jean Cassou, Director del Museo de Arte Moderno y Phillip Soupult, figura importante del Dadaísmo y Surrealismo.

Para Cuevas ha sido satisfactorio no haber conocido el fracaso durante su larga trayectoria artística, el reconocimiento y éxito han sido cosas que surgieron de manera natural, esto en lo referente a su trabajo dentro de las artes plásticas, pero también en el aspecto sentimental, ha sido para él muy importante su relación amorosa con su esposa Beatriz del Carmen, quien es también Directora del Museo José Luis Cuevas, puesto en el que ha desempeñado una labor espléndida.

Cuevas siempre ha mantenido una muy buena relación con gente de la Comunidad Judía.

La periodista Margarita Nelken fue una de las primeras personas que escribió acerca de él, una de las salas del Museo José Luis Cuevas, lleva su nombre.

Con los Mizrahi mantenía una relación familiar, igual que con la familia de Nezly Cohen, que por cierto, ayudó a traer la exposición de Cuevas al CDI. La abuela de Cuevas, de apellido Gómez, era judía sefaradita y practicante, pero se convirtió al catolicismo al casarse con su abuelo. Ella murió cuando su padre era niño, pero de ella viene la vocación de Cuevas por el dibujo, ya que su abuela dibujaba muy bien.

En casa de Abraham Zabludovsky, en una cena, conoció al Embajador de Israel, quien lo invitó a visitar Jerusalem, después de comentarles que un árbol en esa ciudad lleva el nombre de Cuevas. Viajó a Israel junto con su esposa Beatriz del Carmen, a finales de febrero, acompañado por una pareja de amigos, Pepe y Silvia Sacal, lo cual fue una experiencia espléndida, en el Museo Yad Vashem tomaron un seminario acerca de Yom Hashoa ( El Día del Holocausto)

Jacobo Zabludovsky siempre ha sido su amigo, él le dio el alambre de púas de un campo de concentración con el que Cuevas hizo una obra con un autorretrato que incluía tal alambre y que fue develado hace varios años en el CDI.

El Museo “José Luis Cuevas” que esta en la calle Academia 13 en el Centro, esta abierto a todos los artistas mexicanos o extranjeros con talento y un amplio curriculum.

La exposición Homenaje a José Luis Cuevas, estuvo del 27 de mayo al 17 de junio 2017

Descanse en paz