Ioav Bakas Hershcopf
Nacido en la Ciudad de México el 10 de junio de 1968, Ioav creció inmerso en un crisol de culturas gracias a su padre lituano y su madre estadounidense. Desde temprana edad, la magia de la luz, los objetos y las cámaras despertó su curiosidad, guiado pacientemente por su padre, un entusiasta de la fotografía.
Aunque sus primeros disparos fueron una exploración infantil, el destino tejía un camino singular para él. Sus estudios en publicidad y diseño publicitario le proporcionaron herramientas valiosas, pero fue hasta que junto a un compañero fundó un estudio de producción audiovisual que su dominio de la cámara se fusionó con la creación profesional.
En una era pre-digital, realizaban meticulosos trabajos que involucraban la captura de 36 fotografías, el revelado de diapositivas y la posterior grabación de audio en estudio para complementar la presentación. Su trayectoria profesional lo llevó por el mundo de la publicidad en periódicos y televisión, la industria de la moda, hasta recalar en Cafebrería El Péndulo, donde actualmente ejerce como director general.
Alrededor de los 23 años, un diagnóstico de vasculitis retiniana en su ojo derecho marcó un punto de inflexión. Los quistes en la mácula le ocasionaron una pérdida visual irreversible y la incapacidad de enfocar con ese ojo. Sin embargo, la asombrosa capacidad de compensación de su ojo izquierdo le permitió mantener una vida casi normal. Años más tarde, la misma enfermedad amenazó su ojo izquierdo, pero la intervención médica oportuna logró mitigar el impacto. Fue en este periodo de cambios, coincidiendo con su matrimonio, que Ioav decidió reencontrarse con la fotografía.
De forma autodidacta, retomó el uso de las cámaras justo cuando la revolución digital transformaba radicalmente la industria. La posibilidad de experimentar sin las limitaciones del costo del revelado e impresión, la inmediatez de visualizar la captura en una pantalla, desataron su fascinación.
Se sumergió en el mundo macro, descubriendo universos ocultos dentro de lo cotidiano. ¡Fue entonces cuando el artista floreció